LA VIDA

13 mayo, 2020. 0 Comentarios

LA VIDA

13 mayo, 2020 / 0 Comentarios

Me encuentro con este texto en el libro «La semana laboral de 4 horas» que quiero compartir contigo:

«Hace años me llegó este correo electrónico de una niña enferma terminal en un hospital de Nueva York:

¿Alguna vez has mirado a niños montar en tiovivo?

¿O escuchado cómo la lluvia caer golpeando el suelo?

¿Seguiste alguna vez el vuelo errático de una mariposa u observaste el sol desvanecerse en la noche?

Aminora la marcha. No bailes tan deprisa.

El tiempo no dura. La música dejará de sonar.

¿Atraviesas con prisas días que se te pasan volando?

Cuando preguntas: ¿cómo estás? ¿Escuchas la respuesta?

¿Al final del día te tumbas en la cama, con los próximos mil recados pululando por tu cabeza?

Aminora la marcha. No bailes tan deprisa.

El tiempo no dura. La música dejará de sonar.

¿Alguna vez le dijiste a un hijo «lo haremos mañana» sin ver por tus prisas la pena en sus ojos?

¿Alguna vez perdiste el contacto? ¿Dejaste morir una amistad por no tener tiempo de llamar para saludar?

Aminora la marcha. No bailes tan deprisa.

El tiempo no dura. La música dejará de sonar.

Cuando corres tanto para llegar, no disfrutas del camino.

Pasar un día agobiado y apresurado es como tirar a la basura un regalo sin abrir.

La vida no es una carrera. Tómatelo con más calma.

Escucha la música antes de que la canción se acabe.»