¿DÓNDE ESTÁ LA X?

22 noviembre, 2016. 1 Comentarios

¿DÓNDE ESTÁ LA X?

22 noviembre, 2016 / 1 Comentarios

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La gente a la que hay que explicarle absolutamente todo paso a paso serán los primeros en ser sustituidos por robots.

La información es muy importante, pero el sentido común y una pizca de iniciativa lo son más. La gente extremadamente segura, que no da un paso sin una confirmación o aprobación, la gente que imprime y archiva todo (por si acaso), la que repasa 3 veces las cosas, son un lastre para cualquier organización. Mucho más en entornos de incertidumbre o de cambio constante, ya que su inseguridad ralentiza todo el proceso. Esta forma de trabajar a ritmo de caracol y perjudicando a los de alrededor, no añade valor. Y tus clientes no están dispuestos a pagarte nada que no añada valor. No les gustan los caracoles.

Las empresas necesitamos gente que tome decisiones y asuma las consecuencias de estas. Gente que se equivoque y aprenda de la equivocación para así hacer que la próxima decisión sea más acertada.

En una empresa no hay que explicar todo. Hay que dar un cierto grado de libertad a la gente. Sin embargo hay personas que necesitan que se les explique todo. Recuerdo el caso de un operario de Hidro Rubber con 15 años de experiencia en nuestra empresa, que al cambiarle de máquina para realizar una pieza exactamente igual a las  que ha producido durante 15 años, nos dice que la pieza es nueva y que necesita formación. En estos casos, hay que darle la formación con martillo. Esto es un caracol claro. Es como si cada vez que cambiamos de coche tuviéramos que volver a hacer el examen de conducir, parte teórica y práctica.

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COMENTARIOS (1)

  • Joserra dice:

    Hola Jon,

    Estoy leyendo tus publicaciones y hay aspectos realmente interesantes. Coincido básicamente en muchos de tus comentarios, aunque me permito debatir otros. Por ejemplo, éste:

    «La gente extremadamente segura, que no da un paso sin una confirmación o aprobación, la gente que imprime y archiva todo (por si acaso), la que repasa 3 veces las cosas, son un lastre para cualquier organización»
    A continuación escribes sobre la necesidad de tomar decisiones.

    Considero que ambas situaciones: esa seguridad (que yo llamaría más bien prudencia, gran virtud aristotélica) y esa necesidad de toma de decisiones, son perfectamente complementarias. En ese sentido, recuerdo una situación teórica que nos presentó un profesor de ética en la carrera: si tuvieras que contratar a alguien, ¿contratarías a una persona que no tiene problemas en su trabajo o a una persona que resuelve brillantemente los problemas que le surgen en el trabajo? La respuesta era la que no tiene problemas, ya que algo hará bien para no tenerlos.
    Evidentemente, los problemas son inevitables, y más en un entorno de incertidumbre. Pero en entornos de incertidumbre similares, yo apostaría siempre por aquella empresa que no tenga problemas, antes que por una que los resuelve brillantemente. Y la prudencia (que tú llamas seguridad) es uno de los factores principales que pueden inclinar la balanza hacia un lado u otro.

    Un saludo