Cualquier implementación está llena de obstáculos, pero la mayoría son humanos. Todo proyecto nuevo se enfrenta a todo lo que suponga cambio para las personas que llevan haciendo las cosas de una determinada manera desde hace tiempo. Pasamos de lo conocido y sencillo, a lo desconocido y complejo. Del equilibrio y la estabilidad a la incertidumbre. Por eso se recomienda que cuando hacemos un cambio estén las personas propensas a él. Los convencidos, los lanzados, a los que les gusta la novedad o la experimentación. Además, de tener en cuenta que al principio es conveniente hacer acciones que se puedan materializar de forma rápida pero que además tengan un alto impacto.
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