El valor que le damos a un artículo o servicio es el que permite establecer el precio al que lo ofrece. Leía el otro día que no es lo mismo ser clásico que quedarse antiguo. Y reflexionando sobre ello, a lo clásico le asignamos un valor, a lo antiguo, posiblemente otro muy inferior. No es lo mismo un coche clásico que uno viejo, y en esto tiene mucho que ver la marca.
Llevado a la persona, deberíamos trabajar nuestra marca, para que a medida que pase el tiempo, ya con cierta edad, seamos clásicos, y no antiguos. Es decir, que el mercado reconozca en ti un valor que necesita, y no vea una persona de otra era, obsoleta.
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