No malgastes tus lágrimas en lo que no merece la pena. Guárdalas para el día que te hagan falta. Debemos aprender a relativizar los problemas. Que no haya wifi no deben suponer 2 lágrimas. Una rueda pinchada no merece 3 lágrimas. Que pierdas una conexión de avión, no merece 4 lágrimas. Guarda tus lágrimas para los problemas reales; una leucemia de un hijo, el quebranto de una amistad, un divorcio, el fallecimiento de un ser querido, la pérdida de tu trabajo cuando tienes niños pequeños en un momento de crisis mundial,… save your tears for another day.
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