Los años que tienes, tu edad, son en realidad los años que ya no tienes, los que has consumido. Los años que verdaderamente tienes, son los años que te quedan por vivir. Y eso es incertidumbre. Como nadie conoce el día y la hora exacta de su muerte, debiéramos vivir cada día como si fuera el último. Cosa que casi nadie hacemos. Nos perdemos entre lo vivido y lo que nos queda por vivir.
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