En la mayoría de los casos funciona el principio acción- reacción, la tercera ley del movimiento de Isaak Newton. Salvo en los proyectos grandes, de largo plazo, cambio cultural, implantaciones en otros países, clientes nuevos (dependiendo del sector,…), diversificación,…, que a pesar de que realices muchas acciones no ves reacción hasta que pase mucho tiempo, en el resto de temas, una acción concreta genera una reacción. Normalmente, suele ser recomendable medir la acción y reflexionar sobre la reacción esperada, para evitar sorpresas posteriormente. Mucha gente acciona, y obtiene un respuesta que no esperaba. Es normal. Por un lado, esperamos nuestra respuesta idealizada, no la del otro, y por otro, es un partido de dos, con la que la otra parte, obrará en consecuencia. Hace muchos años, en mi primer trabajo se casó un compañero con el que me llevaba muy bien. Nos invitó a su boda, a la que hoy es mi mujer y entonces era mi novia. No recuerdo el importe que se regalaba entonces, pero compré una hucha de cerdito, fui al banco y solicité el importe en monedas de 1€. Aproximadamente a los dos años, me casé yo, les invitamos a nuestra a boda a él y a su mujer, y nos devolvieron la misma hucha que le habíamos regalado nosotros, y me dijo: “no sé lo que me regalaste, como ves, no la rompimos. Está lo que nos regalasteis, más algún euro más que hemos ido echando de vez en cuando”.
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