Sí, ya lo sé: en tu trabajo hay muchas cosas que no te gusta hacer. Es difícil encontrar un puesto en el que absolutamente todo nos encante. La empresa no te paga por disfrutar del camino: te paga por conseguir un resultado, y si disfrutas en el camino, mejor. Si cada uno hiciéramos solo lo que nos apetece, muchas tareas necesarias se quedarían sin hacer. Y algunas no se harían nunca, porque no le gustan a nadie.
El truco no está en que te guste todo. Está en que la lista de lo que te gusta sea muy superior a la de lo que no. Y si la balanza se ha invertido, y lleva mucho tiempo así, ya sabes lo que toca. Mientras tanto, te guste o no, hay que hacerlo. Te pagan por ello. Porque la profesionalidad no consiste en hacer lo que te gusta, sino en hacer bien lo que hay que hacer…
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