Hace un par de años, obraron mal conmigo. Una persona en quien confiaba, actúo mal hacia mí en un negocio que teníamos conjuntamente. Me dolió, pero me sirvió para reflexionar mucho. Yo no obré mal, ni antes ni después del hecho. Yo tengo la conciencia tranquila y he dormido bien cada noche. Seguí siendo quien soy, y quien quiero ser. Las malas acciones de los demás no justifican que tú también debas emprenderlas. Mi reacción a tu acción es responsabilidad mía, y responderé como yo decida. Porque mi respuesta la elijo yo, pero mi respuesta me define. Tú eres el director de tus respuestas. Si alguien me traiciona, será un traidor. Si en respuesta, yo también lo hago, también lo soy. Si alguien me roba, será un ladrón. Si yo lo hago, merezco el mismo apelativo. Cuidado con cómo reaccionas porque te define. Una mala acción no tiene porqué tener como respuesta otra mala acción.
Qué importante es tener la conciencia tranquila, y poder mirar fuera con orgullo, porque lo de dentro está bien.
SUSCRÍBETE A MI BLOG
CATEGORÍAS BLOG
ESCRIBE UN COMENTARIO: