Leyendo este verano una novela de Alessandro Baricco, me encuentro con esta perla: “Un médico enfermo, pienso en voz alta. El viejo me dice que también existen sheriffs corruptos, noches luminosas, y senderos que no llevan a ninguna parte. Yo mismo, añade, soy un viejo niño.”.
Y es que no hay verdad absoluta. No todo es negro o gris, no todo es cero o cien. Hay matices en la mayoría de las cosas. Tu verdad absoluta es la mentira absoluta del de enfrente. La importancia de entender que tu verdad puede no coincidir con la de los demás. La consciencia de entender que puede haber noches luminosas.
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