Lo importante no es lo que vendes, sino lo que el cliente sabe que tú vendes. Hace muchos años, un cliente nuestro entró en proceso concursal. Fui a verles para entender la situación. No sé porqué, la conversación derivó en toda la gama de productos que podríamos producir, y el cliente me dijo que él solo nos había asociado a un tipo de producto (en este caso, afortunadamente). A mi vuelta, estuve con el comercial encargado de la cuenta, y me comentó que él les había hecho varias veces nuestra presentación de empresa. Como siempre, lo importante en comunicación, no es lo que tú cuentas, sino lo que el otro entiende o se queda. Lo verdaderamente importante está en la mente del cliente, no en la tuya.
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