El año pasado reflexionando sobre que el cliente debería estar presente en la mayoría de nuestras reuniones, decidí traerlo. Y fue así como compré una imagen de Dios en tamaño real de una persona, que nos acompaña en las reuniones del equipo directivo. Porque el cliente es quien paga todo y quien te permite vivir. No siempre tiene razón, pero es quien paga tus facturas. El cliente es Dios (casi siempre).
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