De una manera u otra lo vas a hacer, la cuestión es cómo lo afrontas. La mayoría de las veces afrontamos las tareas desde la perspectiva de “la tengo que hacer”, es decir, desde la obligación. Esa misma tarea, se puede afrontar desde el “querer hacer”, es decir, desde la voluntad. La tarea es la misma, pero la actitud no.
Un par de ejemplos:
Ponemos más amor y dedicación en aquello que queremos hacer que en lo que tenemos que hacer. Y esto ocurre en todos los órdenes y magnitudes de la vida.
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