Cuentos

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LA SIPEROSIS Y LAS ESQUEROSIS

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A los cuarenta minutos de comenzar mi taller de negociación con el comité de dirección de Elpozo, aprendí una lección para toda la vida. Su presidente se levantó, se me acercó, y me susurró al oído una frase que contenía una palabra desconcertante: «En esta empresa no hay «siperosos«. Si, has leído bien: siperosos. Durante cuarenta minutos usé «si, pero»siete veces. Es esa empresa, quien arranca su discurso con un «si, pero», lo llaman siperoso. Saben por experiencia que la siperoris es altamente contagiosa.

El presidente de Elpozo se sentó. Me disculpé con otro inicio de frase muy común: «es que no sabia», «es que claro, como no conozco su empresa», «es que …». Se volvió a levantar. Vino hacia mi otra vez. Me volvió a susurrar al oído una segunda palabra más desconcertante todavía. Con mucha delicadeza me dijo: «en esta empresa no hay esquerosos. ¿Cómo? Un esqueroso es un colaborador con el que da asco trabajar. Desde entonces, como te puedes imaginar, ya no me han vuelto a llamar para impartir más talleres.

Ojo con la siperosis y la esquerosis porque son contagiosas. Empieza a construir esa cultura de la solución y no del problema. El que pone peros, es un siperoso. El que dice es que, es un esqueroso.

Es más fácil buscar una excusa que una solución.

Del libro :Cómo liderar hoy de Alejandro Hernández

¿DE INMEDIATO?

No es una acción puntual la que determina la victoria, no gana el partido el que marca el gol más bonito, sino que es la suma de todas y cada una de las acciones desde que empieza hasta que acaba el partido lo que lo decide. La temporada jamás deviene un fracaso de repente, o por un mal partido. Más bien, caes en él después de repetir pequeños errores una y otra vez, sin corregirlos, a lo largo de demasiado tiempo. Y similarmente, el éxito se alcanza por la suma de pequeñas y sencillas acciones realizadas durante días, semanas, meses,…

Del libro: «Jugar con el corazón» de Xesco Espar

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DECIDIR, BIEN O MAL, PERO DECIDIR

La gente admira a Michael Jordan. Lo admira porque en ciento veinticinco partidos metió el balón en la canasta en el ultimo momento, y por esa canasta el equipo ganó. Lo que la gente no sabe es que en el mismo número de partidos falló, y el equipo perdió. La gente solo se acuerda de las veces que acertó, a pesar de que otras tantas falló. ¿Por qué lo admiran entonces? Porque él siempre lanzó el balón.

Del libro: «Jugar con el corazón» de Xesco Espar

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MERECER GANAR

El objetivo de cualquier equipo no debe ser solamente ganar un partido o un campeonato, sino merecer ganarlo. Ganar depende de muchos factores, algunos de los cuales no son controlables: una lesión el día del partido, un viaje accidentado que no te permite descansar bien, una decisión determinada de los árbitros que te puede poner nervioso… ganar es muy difícil. Pero lo que si podemos hacer es trabajar cada día para merecernos ganar ese campeonato, para construir un equipo que merezca ser campeón. El éxito en el deporte no se persigue, sino que se atrae por quien te conviertes día a día. Merecer ganar siempre depende de nosotros, ganar no. Y por eso mismo ganar no es suficiente, hay que ganar y haberlo merecido.Claro que hay equipos que gana sin merecerlo, pero ¿Cuántas veces más ganan?

Del libro: Jugar con el corazón de Xesco Espar

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EL OBJETIVO

Hubo una vez un joven estudiante que viajó muchos kilómetros en busca de un famoso maestro espiritual. Cuando por fin lo conoció le dijo que el objetivo principal de su vida era convertirse en el hombre más sabio de la tierra. Por eso necesitaba el mejor maestro.

Viendo el entusiasmo del joven, el maestro estuvo de acuerdo en compartir con él sus conocimientos y le permitió que se unirá a él.

¿Cuánto tiempo tardaré y en hallar la iluminación? Preguntó inmediatamente el muchacho.

Cinco años, respondió el maestro.

Es demasiado, dijo el muchacho. No puedo esperar cinco años. ¿Y si estudió el doble que otros alumnos?

Entonces, diez años, fue la respuesta.

¡Diez años! Y si estudio noche y día con toda mi alma, ¿cuánto tardaría en convertirme en el sabio que siempre he soñado ser?

Quince años, contestó el maestro.

El muchacho estaba muy frustrado. ¿Cómo que es posible? Cada vez que te digo que trabajaré más duro para lograr mi objetivo de comentas que tardaré más tiempo.

La respuesta es sencilla, dijo el maestro. Si pones un ojo en la recompensa sólo te queda otro para centrarte en el objetivo. 

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EL CLIENTE EN EL CENTRO

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Unas semanas después de la muerte de su madre, Lamarr escribió en su blog acerca de un inesperado encuentro con Zappos. Durante su larga enfermedad, su madre había perdido mucho peso, y sus viejos zapatos se le habían quedado demasiado grandes. Así que Lamarr, con la intención de levantarle el animo, le compró siete pares de zapatos por internet. Solo dos pares le fueron bien, pero Lamarr, que estaba muy ocupada atendiendo a la enferma, no tuvo tiempo de devolver los otros cinco.

Cuando su madre murió, Lamarr recibió un email de Zappos preguntándole por los pares que no había devuelto. Les contestó explicando su situación, y un empleado de Zappos se ofreció a enviar un mensajero de UPS a su casa para que no tuviera que ocuparse de las cajas, las etiquetas y todo lo demás. Fue un gesto muy considerado. Así es como Lammar lo describió: «cuando volvía a casa de la ciudad, me crucé con un florista que salia de mi casa. Había traído un precioso ramo en una cesta con lirios blancos, rosas y claveles. Un ramo grande, exuberante y perfumado. Saqué la tarjeta, y era de Zappos. Me eché a llorar. Soy muy sentimental y creo que es una de las cosas mas bonitas que me han pasado nunca. Así que…SI COMPRAS UNOS ZAPATOS POR INTERNET, COMPRALOS EN ZAPPOS. Con corazones como el suyo, sabes que nunca te causarán ningún problema.

Ningún programa ni manual de empresa podrían haber inspirado esta interacción humana tan auténtica. Fue un empleado movido por la perdida de un cliente y guiado por la dedicación de la empresa al servicio quien decidió hacer algo especial sin pedir permiso. Ese pequeño gesto envió una inmensa señal sobre el tipo de organización que Zappos aspira a ser. El post de Lamarr corrió por toda la web, condujo a innumerables links de otros blogueros y se convirtió en uno de los temas más buscados en internet. Meses después del post, una búsqueda de Zappos en Google daba como resultado el tributo de Lamarr entre los primeros puestos, un mensaje de incalculable valor, otra pieza de folclore que separa a la empresa de la competencia.

No tenemos un proceso o procedimiento para eso- explica Hsieh-. Es imposible. No puedes predecir todas las situaciones que se van a producir. Pero si tienes la cultura de la empresa adecuada, estas cosas ocurren por sí solas. Se crean miles de historias, y estas historias hacen que corra la voz sobre Zappos.

No intentamos maximizar cada transacción. Estamos intentando crear una relación duradera con nuestros clientes, uno a uno.

Del libro: Hazlo distinto y triunfa.

EL SERVICIO DE ZAPPOS

Esa misma noche, tras una larga jornada de trabajo, tres ejecutivos de Skechers y otros tres de Zappos salieron de juerga. Despumes de, según sus propias palabras «haber ido a unos cuantos bares», volvieron al hotel un poco alegres, muy hambrientos y cuando el servicio de habitaciones ya había cerrado. ¿Dónde podemos conseguir una pizza?, preguntó uno de los ejecutivos de Sketchers.

«Oye Zappos es el máximo exponente en el servicio a cliente- interrumpió Hsieh-. Llama al telefono de atención gratuita. Así que el ejecutivo puso su teléfono el altavoz, marcó el numero de Zappos y preguntó con tono de desesperación si podían enviarle una pizza al hotel. «Durante un momento se hizo un silencio extraño» cuenta Hsieh. «¿sabe que está llamando a Zappos, no?- Le preguntó el empleado-. Pero no cuelgue, voy a ver qué puedo hacer.» Al cabo de un par de minutos, el operador volvió con el nombre y los números de teléfono de las pizzerías de Santa Mónica que repartían de madrugada. Poco iba a imaginar aquel empleado que había causado una gran impresión en un proveedor muy importante y que había protagonizado un divertido ejemplo de precisamente el tipo de comportamiento que el director general estaba tratando de instigar en la organización.

Ese tipo de servicio y atención excepcional por parte de un empleado de primera linea es infrecuente, aunque no tanto como se podría pensar , al menos en Zappos. Puesto que la empresa no vende artículos que tiene en stock, los clientes que no logran lo que necesitan en el sitio suelen llamar pidiendo ayuda. Una de sus reglas mas estrictas es que si un cliente llama preguntando por un modelo especifico en una talla especifica, y Zappos no lo tiene es stock, el responsable tiene que buscar en al menos tres competidores de Zappos, y si encuentra el modelo en stock, tiene que dirigir al cliente a ese sitio. En otras palabras, tiene que facilitar todo lo posible que el cliente haga la compra en otro sitio. «Obviamente, en ese caso perdemos la venta- dice Hsieh-. Pero hemos servido al cliente.

Del libro: «Hazlo distinto y triunfa»

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TU UNIVERSO

Un día un niño se paró ante un pensador y le preguntó:

-¿De qué tamaño es el universo?

Mientras le acariciaba la cabeza, el hombre miró hacia el infinito y le respondió:

-El universo tienen el tamaño de tu mundo.

Confuso, el niño indagó otra vez:

-¿Y de qué tamaño es mi mundo?

Y el pensador le respondió:

-Tiene el tamaño de tus sueños.

Del libro Nunca renuncies a tus sueños

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TU NUEVA VIDA

Una joven casada odiaba a su suegra. El odio era tal que acudió a un brujo para librarse de ella. El brujo le aconsejo que la envenenara con un producto indetectable que debería ponerle en el té cada día los próximos tres meses. En el intervalo era vital que la suegra no sospechase nada, así que le dijo que la tratara con educación, con respeto y cortesía, y evitara peleas y procurara suavizar las relaciones, de esta forma impediría la sospecha de la suegra.

A los dos meses y medio, la joven volvió llorosa y desesperada, ya que no quería que su suegra muriera, en esos dos meses de cortesía y buena educación las relaciones habían cambiado y ahora estaba muy arrepentida y quería revertir los efectos del veneno. El brujo le explicó que no se preocupara, que el producto que le había dado era inofensivo. Que fuera a su casa y disfrutara de su nueva vida.

¿ALGO QUE PERDER?

Durante los últimos 33 años, cada vez que me he mirado al espejo por la mañana me he preguntado: «Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?». Y siempre que la respuesta ha sido «No» demasiados días seguidos, he sabido que algo tenía que cambiar… casi todo- todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el miedo al ridículo o al fracaso- se desmorona cuando te enfrentas a la muerte, dejándote sólo lo que de verdad importa. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco para no caer en la trampa de pensar que tienes algo que perder.

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ECOLOGÍA DE LAS PALABRAS

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Tal vez no lo hayas notado, pero las palabras tienen una fuerza extraordinaria.

Una sola palabra, pronunciada en un lugar cualquiera de la tierra, puede desencadenar una guerra a miles de kilómetros de distancia.

Una palabra dicha en un determinado momento entre dos hermanos, dos amantes o dos amigos puede provocar el final de esa relación y prolongar los efectos a lo largo de los años.

Las palabras son misteriosas y, tal vez, todavía no conocemos lo suficiente su poder. Por eso, a menudo hacemos un uso desenfadado y desaprensivo de ellas. Y la mayoría de las veces, ni siquiera somos conscientes de sus consecuencias.

“Tan sólo son palabras”, decimos, pero hay algunas que no necesitan ser pronunciadas: basta con pensarlas para que nos arroyen con toda su potencia explosiva, o influyan en nuestro estado de ánimo y nuestros pensamientos a lo largo de horas, incluso días.

Una buena palabra puede desencadenar un llanto irrefrenable, conmoverte o elevarte en la gratitud. Una mala puede herirte más profundamente que una cuchilla o un proyectil e imposibilitar que esa herida cicatrice.

Una palabra puede hacer que enfermar e incluso matarte, otro te cura y te devuelve a la vida. Las palabras son una realidad potente y eficaz, independientemente de su significado: sus vibraciones producen una frecuencia y calidad, con lo que crean resonancias o disonancias, que preceden al sentimiento que provocan.

Hay palabras que fueron importantes durante una época determinada y que luego quedaron aparcadas. Palabras poderosas capaces de expresar grandes cosas. Palabras como misericordia o providencia nos hablan de cuando no pensábamos saberlo todo o controlar cada cosa y buscábamos palabras para encomendarnos a una realidad superior.

Hoy tenemos palabras nuevas: internet, wireless, network, smartphone, globalización. Son palabras que nos acompañarán durante mucho tiempo. Pero aquellas palabras que pronunciaba tu madre para consolarte mientras llorabas, o para acompañarte a la oscuridad de los sueños ante la que no querías rendirte, serán las únicas que resonarán para ti y con una fuerza extraordinaria.

Las palabras son importantes. Las palabras que pensamos y las que pronunciamos. Pero también aquellas que escuchamos.

La palabra “gracias” es preciosa. La palabra “amor” es una de las más poderosas. La palabra “si” puede abrirte el corazón y expandir tu alma. La palabra “no” puede cerrar ambos para siempre.

Hay determinadas palabras pronunciadas por grandes almas que tienen efectos increíbles y atemporales. Las palabras elegidas y pronunciadas por Buda: “compasión”; O por Jesús; “perdón”; la palabra de Gandhi; “paz”; y la Madre Teresa de Calcuta: “servicio”. La pronunciada por Nelson Mandela: “igualdad”; o la de Martin Luther King: “sueño”. La palabra del Papa Juan XXIII: “bondad”.

Todas estas palabras siguen ahí, a disposición de la humanidad al completo, con los mismos efectos de siempre.

Las palabras son mágicas. Elígelas con esmero. Las que escojas para describir la realidad son aquellas que crean tu realidad: las que eliges para definirte a ti mismo, crean los limites dentro de los cuales te constriñes a estar.

Cambia tus palabras y cambiadas tu vida.

Empieza a tomar conciencia de las palabras que empleas. Después, opta por elegir las que te benefician, te acarician, te consuelan y te animan.

No utilices y no escuches las palabras que te hacen sentir mal. Si escuchas o lees palabras que no te gustan,  evítalas; no las alimentes, no seas cómplice, aléjate, haz que el discurso cambie de dirección y llévalo al ámbito positivo.

Para cuidar de nosotros mismos, de nuestra alma y también de nuestra salud, tenemos que prestar atención a nuestro lenguaje y a nuestros pensamientos.

Quien habla mal, vive mal.

Tenemos que crear una nueva ecología de las palabras. Reencontrar palabras antiguas e inventar otras nuevas, si es necesario.

Porque una palabra adecuada en el momento adecuado puede cambiarte la vida, incluso salvar el mundo.

Del libro: “ La felicidad en la mesita de noche” de Alberto Simone

LAS LEYES DE PARKINSON

Cyrill Northcote Parkinson trabajaba para el gobierno británico y observó que, a medida que el imperio iba disminuyendo de tamaño en las colonias, los empleado públicos iban en aumento, es decir, había muchos mas funcionarios de los que se necesitaban. Concretamente, aumentaban entre un 5 y un 7 por ciento cada año, independientemente del trabajo que hubiese.

Escribió un libro donde enunció sus famosas leyes de Parkinson:

  1. El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización.
  2. Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos.
  3. El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia.

Fuente: Libro superpoderes del éxito para gente normal.

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